Los delincuentes han puesto sus ojos en los colegios y pese a que en un inicio la Policía señaló que brindarían resguardo especialmente en las instituciones ubicadas en zonas peligrosas, esto no ha sido motivo para que estas avezadas bandas desistan de tener entre sus objetivos a los locales educativos. Sin embargo, este problema si bien es cierto se ha intensificado en las últimas semanas, no es nuevo.

Es por ello, que sería necesario que el Ministerio de Educación asuma el problema como tal, sobre todo porque es prácticamente imposible que la Policía pueda salvaguardar el bienestar de toda la población estudiantil que hoy en día recibe clases en zonas peligrosas o vulnerables a estas bandas; y más aún que puedan resguardar los equipos e infraestructura estudiantil en horas de la medianoche o de madrugada. Otra medida de solución, sería que las mismas Apafas en coordinación con el plantel directivo de la institución coordinaran la posibilidad de contratar vigilancia particular, sin embargo podría ser motivo de desavenencias teniendo en cuenta la situacion económica de algunos. Lo cierto es que este problema no puede pasar desapercibido ni tampoco ser postergado.

En todo caso, debe ser puesto como parte de la agenda actual del sector Educación, y debería ser tratado a todos los niveles, pues en el acontecer diario podemos darnos cuenta que no se trata solo de patrullajes en la mañana o en la noche; sino que se requiere vigilancia permanente, especialmente en aquellos centros educativos que ya sea por el Gobierno o por el empresariado han sido beneficiados con la implementación de salas de cómputo o áreas tecnológicas diversas.

Karina Miranda

Karina Miranda