Hace apenas una semanas, una niña de apenas 12 años falleció luego de consumir chicles ácidos en un kiosko de su colegio.

Si bien las investigaciones aún no han culminado, puesto que los exámenes practicados a la menor aún no llegan de Lima, y no se podría asegurar que la escolar murió por dichas golosinas, es necesario ser precavidos y tener mucho cuidado en lo que ingieren los menores en los colegios y fuera de casa.

Según lo indica la Dirección Regional de Salud, hasta el 40 % de la golosina que ingresa al Mercado es bamba y por lo tanto de alta peligrosidad si son consumidas con frecuencia por los menores, puesto que existen algunos productos sin registro sanitario y por lo tanto tienen entre sus compuestos metales y colorantes que resultan cancerígenos en los niños.

Es por ello muy necesaria no solo la preocupación y vigilancia de los padres de familia, sino también de los docentes y directivos, que son quienes le abren las puertas a los dueños de quioscos, quienes a su vez compran en distintos puestos del Mercado de Piura.

A las autoridades y funcionarios de la Dirección General de Salud Ambiental, y sobre todo a fiscalización de la Municipalidad, también hacerles la exhortación para que se realicen constantemente los operativos, sobre todo en los colegios de asentamientos humanos y alrededores a la ciudad, donde los niños con escasos recursos económicos son los que se encuentran en mayor riesgo.

Ahora, que se acerca la Navidad y las golosinas son los productos que más se consumen hay que tener mucho cuidado porque la irresponsabilidad y avaricia de malos comerciantes no tiene límite.

Karina Miranda

Karina Miranda