Es una de las empresas más quejadas, el grado de insatisfacción de sus usuarios es bastante alto, y encima hay más de 30 mil que reciben el servicio, pero con una gran cantidad de restricciones.

A ello se suman, sistemas de agua obsoletos, cámaras colapsadas, con deficiencias, desagües dañados, etc, etc. Para nadie entonces es un secreto que la EPS Grau nos tiene con el servicio a cuenta gotas y el pago no justifica en lo más mínimo el servicio que nos brindan.

En toda esta coyuntura, la Superintendencia Nacional de Servicios y Saneamiento, ha realizado un estudio que evalúa la posibilidad de incrementar tarifas desde el 15 hasta el 40 % en cinco años. Este proyecto obliga además a la EPS Grau a mejorar la calidad del servicio, del agua, aumentar 4 horas de dotación, y subir la presión.

El incremento procedería desde el 2020, mientras que a partir del próximo año, debería establecerse una tarifa más equitativa para los usuarios. Todo suena muy interesante, e incluso la posibilidad de incrementar tarifas no asusta, siempre y cuando nos garanticen un servicio de calidad y no como el que hasta hoy estamos obligados a recibir.

Pero, esa es precisamente la pregunta: ¿Quién nos garantiza que EPS Grau cumpla con el compromiso? Si hoy en día, esta empresa hace lo que quiere y nadie le dice nada. Si más allá de decir que es una de las más quejadas, los usuarios no vemos una institución, ni una organización que defienda con total compromiso derechos de los piuranos.

Que sea capaz de sancionarlos por atentar contra nuestra salud en las miles de ocasiones que los desagües han colapsado y la población ha tenido que convivir con malos olores, insectos y cantidad de enfermedades. Entonces, lo primero es repotenciar a EPS Grau, mejorar el servicio y con justa razón los usuarios pagarán una tarifa de acorde al servicio recibido

Karina Miranda

Karina Miranda