Al mismo estilo de quienes no quieren reconocer que lo que han cometido es un delito o un acto de corrupción, sino que lo disfrazan con un eufemismo llamándolo ‘error’; así, en esos términos, acaba de ofrecer sus disculpas el juez supremo César San Martín, tras los audios donde se le escucha diciéndole al arrestado expresidente de la Corte del Callao Walter Ríos “Te llamo por el caso de mi hermana”.

¿Cómo se puede llamar a un juez que llama a otro para abogar por un proceso y, más aún de un familiar directo? No es acaso eso un tráfico de influencias, querer sacar ventaja de su cargo. Sin embargo, y recurriendo a palabras disfrazadas, ahora pretende justificarse como todos los ahora involucrados indicando que no hay ningún delito.

Le vamos a creer que solo se trata de un ‘error’, cuando a diario somos testigos de los audios que sacan a relucir la podredumbre que existe al interior del Poder Judicial. Es evidente que a estas alturas el juez San Martín debería pensar en dar un paso al costado por el bien del sistema judicial.

Este hecho no deja sino un sinsabor en la población de que el sistema judicial está lejos de esa reforma que todos claman, pues mientras se tenga jueces como San Martín y un fiscal como Chávarri que sigue alegando inocencia a pesar de que todo lo incrimina; la justicia seguirá solo al servicio de unos cuantos, es decir para los amigos de los tremendos jueces de los ‘10 verdecitos’.

Karina Miranda

Karina Miranda