Normalmente, la inteligencia está asociada con la máxima calificación que pueda obtener el niño en las principales materias o asignaturas que se le enseñan en la escuela, olvidándose de sus talentos y habilidades.


Pedagogos modernos consideran que un niño es inteligente no solo porque es capaz de obtener un excelente en matemática, sino también cuando elige la mejor alternativa para resolver un problema, cuando es capaz de ponerse en la ‘piel’ o en los ‘zapatos’ del otro, o cuando que es flexible para adaptarse a los cambios.
Es el que va más allá de las calificaciones, la memorización o la comprensión lectora. Aquél que se adapta fácilmente a los cambios y desafíos del mundo con un pensamiento analítico, en completo control de sus emociones y que se modifica a medida que lo exigen las circunstancias. Pero esto no significa que el niño deje de estudiar o esforzarse para aprender las diferentes asignaturas que se le enseñan en el colegio, estas son importantes para la adquisición de conocimientos y para su crecimiento personal y académico.

Rasgos de la inteligencia:

1. Capacidad cognitiva para el entendimiento y aprendizaje.
2. Saber comunicar sus emociones e intuir las de los otros, logrando empatía.
3. Buscar soluciones creativas a los problemas del día a día.
4. Plantearse retos y objetivos sin temor a equivocarse, buscando soluciones.
5. Hacerse responsable de los propios actos y sus consecuencias.
6. Saber escuchar, pero también saber decir que ‘no’ cuando es necesario.

Potencia sus habilidades en el aula

Primero que nada, es importante conocer la diversidad del aula. Esto implica que el maestro debe adaptarse a que los alumnos con mayores dificultades comprendan y asimilen conocimientos y que los alumnos más aventajados, pueden perder interés y caer en el fracaso escolar, sin una adecuada motivación.
Porque los alumnos aventajados aunque no tengan problemas de aprendizaje, pueden también tener dificultades de tipo emocional, tener poca adaptación social y hasta ser víctimas de acoso escolar o bullying.
Los maestros, una vez conscientes de esta diversidad, es necesario que trabajen en potenciar las múltiples habilidades con el fin de mejorar la integración y mantener la atención dentro del aula.
Fomentar el trabajo en grupo: los alumnos se ayudan, aprenden unos de otros y se desarrollan cualidades de liderazgo, ya que en un grupo siempre hay un responsable. Se fortalece también las habilidades sociales y se mejora el clima en clase.
Probar nuevas metodologías: para motivar tanto a los alumnos con ciertas dificultades como a los más adelantados. La pedagogía inversa, el aprendizaje a través de proyectos y la teoría de las inteligencias múltiples le ayudarán a captar el interés para las asignaturas.
Usar las TIC: estas tecnologías atraen a los nativos digitales para aprender, investigar y complementar sus conocimientos a través de la navegación por distintos sitios web.
Trabajar las técnicas de estudio: a través de estrategias de organización, planificación y una rutina de horarios para el estudio. Esto forma la disciplina.