A 17 años del fatídico 11 de setiembre donde dos aviones comerciales chocaron y luego derrumbaron las emblemáticas Torres Gemelas , en el que según cifras oficiales más de 3 mil personas fallecieron y siguen desaparecidas 1, 100 personas. A la fecha han salido a la luz las tristes llamadas que realizaron las víctimas a la línea de emergencia 911 en ese día.

LA MUJER DE UN POLICÍA
¿Donde está mi marido?

Había miles de personas atrapadas y miles tratando de ayudarles. Los policías y bomberos se emplearon a fondo y decenas lo pagaron con su vida. Jeannie McIntyre habló con su marido, un policía, que le dijo que iba a entrar en una de las torres. Después trató de localizarle:

-Jeannie McIntyre: “¿Sabe si mi marido estaba en ese edificio que acaba de derrumbarse?”.

-Sargento Holland: “Sí, hemos oído. Hay… ninguno de los nuestros está herido ahora mismo”.

-McIntyre: “Pero él estaba subiendo por el edificio”.

-Holland: “Sí, ya lo sé. Pero es que… no hemos tenido ningún herido entre… entre nuestra gente allí”.

-McIntyre: “¿Está seguro? Porque iba a subir por las escaleras. Me lo dijo”.

-Holland: “Entiendo. No tenemos… no tenemos información de nadie que… no está herido ninguno de los nuestros. ¿De acuerdo? Entiendo que… Va a ser horrible, ¿sabe?”.

El marido de Jeannie McIntyre fue uno de los muchos policías que murieron en el intento de rescate de las víctimas de los atentados contra las Torres Gemelas.

AGENTE DE SEGURIDAD


Demasiado tarde para Hoey

Patrick Hoey, alto cargo de la Autoridad Portuaria, llamó a la policía desde el piso 64º de la Torre Norte, la primera en recibir el ataque, al darse cuenta de que ha habido otra explosión en la Torre Sur. Pasan minutos de las nueve de la mañana:

-Hoey: “Tengo aquí conmigo a unas veinte personas. ¿Qué me sugiere?”.

-Policía: “Estén atentos, porque parece que ha habido otra explosión en la Dos…, así que tengan cuidado. Acérquense a las escaleras y esperen a que llegue la policía”.

-Hoey: “¿Van a subir? OK. ¿Pasarán por todos los pisos? En fin, mire a ver si puede informar de que estamos aquí arriba”.

-Policía: “Hecho”.

Una hora después, cuando la Torre Sur acaba de desplomarse, Hoey consiguió comunicar de nuevo. Las cosas estaban mucho más claras, como se desprende de la rápida respuesta del agente. Pero era muy tarde:

-Hoey: “Estoy en las Torres Gemelas, edificio Uno. Soy de la Autoridad Portuaria y estamos en la planta 64º. El humo está siendo cada vez más espeso, así que vamos a… estamos sopesando la posibilidad de bajar por las escaleras. ¿Sería lo adecuado?”.

-Policía: “Sí, intenten salir de allí”.

Todos se pusieron en marcha, pero durante la bajada, la torre se derrumbó. Increíblemente, dos de las personas del grupo sobrevivieron. Hoey no fue una de ellas.

MORIR EN EL RESTAURANTE
¿Cómo respiramos?

Christine Olender, de 39 años, nacida en Chicago y encargada del restaurante Ventanas sobre el Mundo, en el piso 106º de la Torre Norte, llamó a la policía alarmada. Las personas que estaban desayunando y los empleados -alrededor de 170- sabían que estaban en una ratonera. Abrieron las puertas de acceso a las escaleras y se encontraron con un humo espeso y negro.

-Olender: “No tenemos orientaciones aquí. ¿Dónde llevamos a los clientes y a los empleados?”.

-Policía: “Estamos haciendo lo que podemos. Los bomberos, todo el mundo, estamos intentando llegar allá arriba, querida”.

Hasta cuatro veces llamó Christine Olender para pedir instrucciones. En una de ellas, pregunta por el tiempo que los agentes calculan que tardarán los equipos de rescate. “Tan pronto como sea posible, tan pronto como sea humanamente posible”, fue la respuesta.

La ayuda no pudo llegar. El edificio era una chimenea. Ésta es la última llamada de Christine:

-Olender: “La situación aquí está empeorando por momentos. Tenemos… tenemos… ¡se está acabando el aire fresco a toda velocidad! ¡No le estoy exagerando nada!”.

-Policía: “Señora, ya sé que no está exagerando. Estamos recibiendo muchas llamadas como ésta. Vamos a mandar a los bomberos allá arriba en cuanto sea posible”.

-Olender: “¿Cómo hacemos para respirar un poco de aire?”.

-Policía: “Señora, los bomberos…”.

-Olender: “¿Podemos romper una ventana?”.

-Policía: “Puede hacer lo que necesite para conseguir un poco de aire”.

-Olender: “Muy bien”.

Christine Olender murió, igual que todos los que estaban con ella en el restaurante.

Por último la llamada de un trabajador Kevin Michael Cosgrove atrapado en el piso 105.  El siguiente video contiene escenas sensibles.