La semana pasada, desde aquí destacábamos la honradez de dos jóvenes suboficiales mujeres que devolvieron mil soles que un distraído usuario del Banco de la Nación había dejado olvidados en el cajero automático.

Hoy, nuevamente, la Policía Nacional hace noticia, pero no precisamente por una destacable acción, sino, lamentablemente, por un hecho delictivo cometido por nada menos que un joven efectivo policial, quien en estado de ebriedad atracó a un mototaxista y a sus dos pasajeros.

A pesar de los esfuerzos que realiza la institución para no verse envuelta en escándalos que denigran su imagen; al parecer estos no son suficientes, pues son, muy a su pesar, los jóvenes policías recién egresados quienes en los últimos tiempos son protagonistas de hechos delincuenciales.

Esto, sin duda, lleva a preguntarse qué está fallando en la formación de las nuevas generaciones de policías; lo que a su vez plantea una reorganización de las escuelas de formación; caso contrario, lo que podría estarse creando no son policias que garanticen la seguridad de la población, sino que por el contrario se conviertan en una amenaza en las calles.

Por tanto, si realmente queremos devolver la confianza a la población en su Policía Nacional, debemos asegurarnos que estamos formando jóvenes comprometidos con su institución y con el país, y no delincuentes con uniforme que actúen impunemente poniendo en riesgo a la población.

Karina Miranda

Karina Miranda