El pasado no siempre debe ser motivo para juzgar a una persona; sin embargo, en el tema político el pasado cuenta y mucho. Dentro de la gran cantidad de candidatos que hoy en día nos atormentan con sus gigantografías, paneles, fotografías y volantes por las calles, existe un alto número que ha pasado alguna vez en su vida por un proceso y más aún ha sido sentenciado.

Entre los varios casos existen procesos por terrorismo, por estafa,  malversación de fondos y difamación, sin embargo lo que más preocupa son las demandas entabladas por alimentos, pues son sus propias parejas o exparejas quienes han tenido que recurrir al medio legal para que los señores, hoy candidatos, reconozcan una obligación o deber que debieron haber asumido desde un primer momento.

Eso denota en los candidatos la falta de responsabilidad por sus propios actos, lo cual dice mucho más de ellos, que lo que puedan haber publicado en su Plan de Gobierno, o en los post que muchos improvisan en sus cuentas personales en redes.

Y si bien es cierto, el Jurado Nacional Electoral es muy claro en señalar que solo en casos de sentencias por terrorismo y corrupción están impedidos de postular, la situación legal pasada y actual de los aspirantes es un buen termómetro para conocerlos y ratificar nuestra intención de voto hacia ellos o descartarla.

Como dijo Howard Gardner, neurocientífico, autor de la teoría de las inteligencias múltiples: “Una mala persona no llega nunca a ser buen profesional”, de la misma forma difícilmente llegará a ser una buena autoridad.

Karina Miranda

Karina Miranda