Desde diferentes rincones de la región y fuera de ella, llegaron sus fieles devotos a acompañarlo en una multitudinaria procesión. Indescriptibles emociones se mezclaron ayer en la celebración del Día del Señor Cautivo de Ayabaca.

Lágrimas de profunda emoción de los fieles, al ver la Sagrada Imagen que salía del templo Nuestra Señor Pilar, era el común denominador de la festividad.

La imponente figura del Cristo Cautivo, alentaba la emoción de los fieles, quienes con sus manos extendidas, oraban ante su presencia. La mayoría de ellos lo hacían en agradecimiento por los milagros recibidos, otros pidiendo lo imposible y la gran mayoría, por la oportunidad de verlo de cerca.

Las ofrendas de fe, tampoco se hicieron esperar, en un día que quedará marcado en el corazón de sus fieles devotos. La multitud que estuvo presente ayer, reafirma lo que para nadie es un secreto, le fe en el Cautivo de Ayabaca, trasciende fronteras y unifica corazones.