A solo tres días de culminar el año 2018, la mayoría de piuranos comienzan a prepararse para recibir los nuevos 365 días del 2019.

Algunos lo harán bailando, otros en la playa o cenando en familia, lo cierto es que lo usual es que, sobre todo los jóvenes, reciban el año en las fiestas de balnearios o en algún baile de la ciudad, lo cual es preocupante teniendo en cuenta que hasta el momento solo dos organizadores tienen autorización para hacer estos eventos de fin de año.

Y aunque no es novedad, pues últimamente pocos son los que realizan todos los trámites necesarios para realizar actividades públicas bailables, sería bueno que en este fin de año las autoridades se pongan atentas y ejerzan un control ejemplar, sobre todo para salvaguardar la integridad física de todos los piuranos.

Preocupa de sobremanera por ejemplo, las fiestas que se realizan en locales cerrados, discotecas sin señalizaciones en caso de incendios o desastres, pequeños ambientes donde la concurrencia sobrepasa el aforo permitido por ley, establecimientos sin extintores y toda clase de descuidos e inseguridades que se presentan a diario. Ante estas deficiencias es necesario mantenerse alertas y aplicar las multas correspondientes, para de esta manera evitar desastres o tragedias inesperadas.

Sin embargo, el alto nivel de corrupción y la falta de autoridad en las entidades municipales nos llevan a pensar que inevitablemente muchas de estas fiestas se llevarán a cabo sin los debidos permisos, por eso exhortamos a la población a no exponer su vida y tomar las precauciones del caso, a fin de recibir el año de la mejor manera posible y sin riesgos de por medio.

Karina Miranda

Karina Miranda