Los peruanos deberíamos indignarnos ante tanta mediocridad y aprovechamiento por parte de los congresistas de la República.

Es el colmo, que en pleno proceso para conseguir una verdadera reforma, un grupo de fujimoristas pretenda ‘sacarle la vuelta’ a lo dispuesto por el Ejecutivo y busquen mantener viva la posibilidad de seguir beneficiándose con el cargo.

María Melgarejo, Wilmer Aguilar, Tamar Arimborgo, Modesto Figueroa, Mártires Lizana (piurano), Moisés Mamani y Mario Mantilla, son los congresistas de Fuerza Popular, que no contentos con todo lo que han recibido del Estado (sueldos, gratificaciones, gastos de representación, canasta, etc, etc, etc), quieren seguir percibiendo ingresos y buscan colocar como requisito para ser senador el haber sido congresista.

Es decir, quieren echar por tierra uno de los objetivos primordiales de esta reforma política, que es evitar la reelección de los que ahora ocupan una curul y que durante mucho tiempo se convirtieron en una piedra en el zapato para el progreso del país.

Pero no solo eso, sino que los fujimoristas que también buscan incluir como parte del referéndum otros temas que nada tienen que ver con la reforma política propuesta por el Gobierno de Vizcarra.

Con este tipo de actitudes lo único que queda claro es que el Congreso está plagado de personajes políticos motivados por un poder económico y una inmunidad parlamentaria, que hace tiempo debió también ser motivo de debate.

Esperemos, por lo pronto, que por lo menos sepan cumplir su palabra y para el 4 de octubre podamos tener una reforma política aprobada en sus tres puntos: bicameralidad, no reelección de congresistas y financiamiento privado de los partidos políticos.

Karina Miranda

Karina Miranda