Escandaloso, indignante, censurable y digno de una drástica sanción y reforma.

El Consejo Nacional de la Magistratura, el ente encargado de nombrar, designar y destituir a jueces y fiscales está en el ojo de la tormenta. La institución que debería garantizar un accionar transparente y alejado de todo tipo de actos de corrupción y faltas contra la ética y moral de sus integrantes, se puso al filo de navaja y sangró por egolatría, por creerse Todopoderosos, por querer manejar y mover los hilos de la justicia a su antojo, y usando para ello el poder que los peruanos les damos al ser parte de un ente que debería ser fiscalizador y moralizador de principio a fin.

Los audios revelados por IDL-Reporteros y Panorama, nos hacen ver la verdadera dimensión de la corrupción en nuestro país.

¿De qué manera se puede acabar con esta lacra, si quienes deberían ser los más probos están inmersos en tratos ilícitos y tráfico de influencias al más alto nivel? Pero no solo eso, sino que el último audio revela cómo el presidente de la Segunda Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema, y a quien además se le vincula con algunos consejeros del CNM, negocia la posible reducción de pena o hasta liberación de un acusado de violación a una pequeña de 11 años, justo un mes después de que el Congreso aprobara en primera votación la pena de Cadena Perpetua para los violadores de menores.

A este nivel hemos caído, en un círculo vicioso de “favores” que se pagan y se cobran sin ningún pudor ético, donde a más poder mejor garantía de efectividad del padrinazgo, hecho totalmente reñido con las leyes, un CNM y una Corte Suprema descalificadas para impartir justicia, porque ellos mismos la maltratan y la venden al mejor postor.

Karina Miranda

Karina Miranda