La gloriosa Comunidad Campesina San Martín de Sechura llevó a cabo ayer su proceso electoral para elegir a la nueva junta directiva y, como se ha vuelto una triste y lamentable costumbre, el proceso se realizó en medio de presuntas denuncias de irregularidades contra el actual presidente Sebastián Espinoza Ayala de querer seguir en el cargo, ahora, a través de su hermano, quien hasta el cierre de edición parece que iba ganando las elecciones.

Y decimos triste y lamentable porque estos pleitos de las directivas de querer perpetuarse en el cargo no es de ahora; en los últimos 20 años hemos sido testigos de las continuas disputas por el poder desde que se otorgó la licencia social para que la empresa Vale iniciara la explotación de los fosfatos en Bayóvar.

La Comunidad Campesina de Sechura, una de las pocas comunidades que otorgó una licencia social en la creencia de los comuneros de que la explotación de los fosfatos traería progreso y desarrollo a los campesinos; algo que por la ambición y ansias de poder de quienes han dirigido la Comunidad y la Fundación Comunal, resultó un engaño y desilusión.

Pero no solo eso, sino que por esas disputas, una importante suma de dinero, de la cual no han podido echar mano, está guardada sin poder ser utilizada. Y todo, por esa desmedida ambición que tanto daño está haciendo a los comuneros, por lo que ya es momento de que la Superintendencia de Comunidades intervenga y no se siga postergando las obras que tanto necesitan las comunidades y caseríos pobres de Sechura.

 

Foto: Cutivalú

Karina Miranda

Karina Miranda