Haruo Hayashi fue recluido en un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, mientras cursaba la secundaria. Ahora, logró cumplir su sueño.

Su Historia

En medio de la Segunda Guerra Mundial, el entonces presidente de Estados Unidos, Franklin Roosevelt, pidió al Congreso el estado de guerra a raíz del ataque a Pearl Harbor por parte de Japón. En consecuencia, alrededor de 110.000 de nipones, tanto hombres como mujeres, niños y ancianos, fueron recluidos en campos de concentración en la costa oeste.

En ese momento, un joven llamado Haruo Hayashi cursaba el segundo año de la secundaria de Arroyo Grande, ubicada en el Condado de San Luis Obispo, en California, y trabajaba en la granja familiar. Pero en 1942, la policía lo envió a él, a su hermano menor y a sus padres a un Centro de Reubicación en Arizona.

En 1944, luego de liberarlo, Haruo se unió al ejército por un breve tiempo y, posteriormente, volvió a San Luis Obispo para seguir trabajando en la granja familiar. Desde entonces, se destacó como agricultor, fue defensor de los derechos de los afectados por la Orden de Reubicación de la Guerra de 1942. Todo esto lo convirtió en una de las figuras más conocidas de Arroyo Grande.

Se casó con una mujer japonesa llamada Rose, con quien tuvo cinco hijos. Su esposa murió en 2015 y él decidió cumplir un sueño pendiente: terminar el colegio.

Haruo junto a su esposa Rose, quien falleció en 2015 (The Tribune).

Se anotó nuevamente en la secundaria de Arroyo Grande y luego de dedicarle varios años al estudio, finalmente se recibió. Pero lo más emocionante es que lo hizo junto a uno de sus nietos, Kobe Hayashi.

«Hoy tengo el honor de anunciar a un graduado muy especial», dijo Rocío Palacios-DeVries, una de las autoridades de la institución, donde se recibieron este año 468 alumnos. Y siguió «Arroyo Grande fue, es y siempre será su hogar. Él fue, es y siempre será un Águila de Arroyo Grande. Es mi privilegio anunciarlo, Haruo Hayashi. Clase de 1944», dijo Palacios-DeVries por el altavoz. «

La policía lo había enviado a él, a su hermano menor y a sus padres a un Centro de Reubicación en Arizona (The Tribune).

Desde su asiento al lado del escenario, a Haruo, vestido con una bata azul y una bata, se lo veía feliz cuando el director Dan Neff se acercó a darle su diploma. Aunque su reacción fue algo más tranquila que la del nieto, quien arrojó billetes falsos de 100 dólares como modo de festejo.