Cuatro baleados en menos de una semana a manos de delincuentes armados para quienes la vida no vale nada y sin reparo alguno disparan a mansalva, es el termómetro que nos indica que la delincuencia sigue imparable. Una madre de seis hijos que se dirigía a su centro de labores como todos los días para ganarse el sustento y apoyar a su esposo en la crianza de sus seis hijos, se convirtió en una víctima más de esa insanía con la que actúan a diario los delincuentes.

Y esto no es todo, pues a diario también se reciben denuncias de atracos al paso y asaltos en las carreteras, estos últimos en la vía al Bajo Piura, donde los pasajeros viajan temerosos y en constante zozobra por lo que les pueda pasar en el camino y no lleguen a su destino. Así, estamos, a merced de los delincuentes que acechan como ‘pedro en su casa’.

Lo que todos nos preguntamos es dónde está la seguridad ciudadana de la que todas las autoridades pregonan, pero que hasta ahora no se plasma en hechos concretos que permitan a la población sentirse protegida y no en continua zozobra y temor de pasar a sumar las cifras de muertos a manos de la delincuencia.

Si bien las autoridades policiales hacen sus esfuerzos por contrarrestar la delincuencia, los asaltos con consecuente muerte solo nos hacen ver que seguimos desprotegidos y que hace falta mayor coordinación con las autoridades, pues el trabajo de la seguridad es de todos, y es lo que hasta ahora parecen no entender.

Karina Miranda

Karina Miranda