El Congreso de la República, o mejor dicho sus congresistas ya no sorprenden, quizás sea por eso que en el último Referéndum, el voto por la No reelección inmediata de los Padres de la Patria logró más del 80 % de respaldo. Y es que la denuncia de acoso contra el Presidente de la Comisión de Fiscalización, no es la primera y seguro no será la última denuncia contra un parlamentario.

Muchos han sido los representantes congresales que se han visto envueltos en más de un escándalo. Como dicen, en la variedad está el gusto, y la diversidad de delitos cometidos por quienes deberían ser los personajes más ejemplares del país, va desde el plagio hasta dueños de minas ilegales.

Está el caso de Elard Melgar por ejemplo acusado de plagio de tesis universitaria, o de Betty Anaculí, a quien se le abrió un proceso por mentir en su hoja de vida, Justiniano Apaza, por Apología al Terrorismo, Modesto Figueroa, por un supuesto vínculo de propiedad de una mina ilegal, hace muy poco el congresista Moisés Mamani fue suspendido por una denuncia de tocamientos indebidos contra una azafata de una aerolínea y ahora en el mismo escándalo se encuentra envuelto Luis López, congresista piurano, quien recientemente confesó -obligado por las circunstancias – tener una relación con su exasistente.

Si bien el parlamentario lo ha negado, es importante que el mismo Congreso inicie una investigación impulsada precisamente por las mujeres de dicho estamento, sin excluirse o mantenerse indiferente ninguna, ya sea por el color de la camiseta o por simpatías partidarias.

Karina Miranda

Karina Miranda