Trágico escenario llegó a deprimir a los canes, guías tuvieron que organizar “simulacros de hallazgo” para que los perros pudieran sentirse exitosos ante la falta de sobrevivientes. .

Tras el colapso de las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, cientos de perros de rescate buscaron señales de vida entre las toneladas de escombros y el polvo. “Fuimos allí esperando encontrar a cientos de personas atrapadas”, le dijo al New York Times Chris Selfridge, de 54 años, y quien trabajaba con Riley, un rat terrier capaz de escabullirse por los rincones más reducidos. “Pero no encontramos a nadie vivo”, agregó.

En plenas labores de rescate, Riley, un golden retriever de cuatro años, buscó en los escombros y ayudó a localizar los cuerpos de varios bomberos. Y Cara, una beauceron paracaidista, cargó un sistema de cámaras que permitió explorar algunas zonas del derrumbe.

Pero tal vez una de las historias más recordadas es la Rosselle, un perro guía que ayudó a su dueño con discapacidad visual, Michael Hingson, a evacuar por las escaleras desde el piso 78 de la Torre 1 del World Trade Center (WTC) luego del impacto del avión. El descenso duró poco más de una hora. Terminaron de bajar justo cuando la Torre 2 se derrumbó.

Roselle llevó a Hingson a la estación del metro en donde ayudaron a una mujer que quedó cegada por los escombros, luego llevó a su dueño a la casa de un amigo. Roselle murió en 2011. Hingson dejó su trabajo como vendedor de computadoras y ahora trabaja como director de una fundación de perros guía para ciegos.

¿Cómo era la búsqueda de sobrevivientes?

Los equipos de rescate de todo el país llegaron a la Zona Cero para unirse a la búsqueda con los primeros perros del equipo de rescate urbano K-9 de la policía de Nueva York, cuenta la periodista Sarah Bahr. Trabajaron unas 12 horas diarias durante al menos 10 días.

“Llegamos justo después de que los edificios se derrumbaron. Para ir hasta los escombros, tuvimos que pasar por aguas casi profundas. De repente él desapareció, cayó en un agujero. Luego, una gran bola de fuego se acercó y él salió corriendo; estaba en llamas. Quité las brasas ardientes y él volvió a buscar”, contó el oficial Peter Davis quien trabajó con el primer perro de búsqueda y rescate en llegar a la zona del desastre: Appollo, un pastor alemán de 9 años.

Mientras que Gunner, un rottweiler que sirvió como perro de terapia, llegó al lugar el 17 de septiembre. “La primera vez que atravesamos las barricadas hasta la Zona Cero, me quedé pasmado por la magnitud de la devastación. Pero Gunner lo tomó muy bien. Sabía que era hora de ir a trabajar”, dijo John Randall, un veterano del ejército estadounidense.

El mayor desafío, según Cynthia Otto, directora del Penn Vet Working Dog Center en Filadelfia, un centro que cuidaba a los perros en la zona cero, era la frustración de buscar durante horas y no encontrar a nadie. Ella le explicó al Times que cuando los perros comenzaron a desanimarse y a perder la motivación para buscar, los guías tuvieron que organizar “simulacros de hallazgo” para que los perros pudieran sentirse exitosos.

¿Los perros rescataron a algún sobreviviente el 9/11?

El Departamento de Policía de Nueva York informó que, aunque se encontraron sobrevivientes entre los escombros, ninguno de ellos fue el resultado directo del descubrimiento de un perro, de acuerdo con datos publicados por el New York Times. Sin embargo, varias personas le han atribuido a Trackr, un perro policía retirado, haber participado en un rescate.

¿Qué pasó con los perros de rescate tras el atentado del 9/11?

Bretagne, una golden retriever que tenía entonces dos años, y que trajo consuelo a los rescatistas y bomberos, fue el último perro de servicio vivo conocido que la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) empleó en la zona cero. Murió en 2016.

 

 

Fuente: El Espectador