Lo ocurrido en el colegio Trilce de Lima, no es un hecho que pueda darse únicamente en la capital, de hecho los estudiantes de cualquier institución educativa están expuestos a que en cualquier momento, sin la menor intención de dañar a un compañero de clase o a un amigo de la infancia se le quite hasta la vida, por el simple hecho de presumir un arma de fuego.

Esto no solo ha ocurrido en colegios, ha pasado en academias de Policías, en la calle, entre amigos de barrio, y en distintos escenarios. Sin embargo, el hecho que involucre a tres adolescentes preocupa. No solo por la seguridad que existe en el colegio, que en realidad es un tema a tratar y de mucha importancia; sino también por la irresponsabilidad de los padres al tener en casa un arma abastecida, y encima sin contar con una licencia actualizada. Más que responsabilidad de la escuela, esto es evidentemente una falta grave de los padres, y una imprudencia fatal del menor.

En primer lugar porque las armas en casa no deberían guardarse en lugares poco seguros y mucho menos con balas, y en el caso del adolescente, su desobediencia y falta de conciencia fueron determinantes para que ocurra la tragedia. Las autoridades y especialistas están pidiendo al Ministerio de Educación establecer políticas de prevención y de seguridad en las instituciones educativas, sin embargo, si bien es necesario hacer este tipo de estrategias, también es importante el cuidado extremo que los padres deben tener en casa si poseen un arma de fuego, en el caso que sean integrantes de las Fuerzas Armadas o Policiales, agentes de seguridad, empresarios con licencia para portar armas, o que estén involucrados en actividades afines.

Karina Miranda

Karina Miranda