Como si no bastara con la aguda crisis sanitaria que atraviesa nuestra región por el coronavirus, ahora se suma la crisis hídrica que no solo está poniendo en riesgo los cultivos permanentes como son los frutales, sino también el consumo humano.

Y, esto, justo cuando más se demanda del vital líquido para cumplir con los protocolos de seguridad para prevenir el mortal virus que hasta el 12 del presente mes ya ha cobrado 2,257 vidas en la región.

Y es que si bien, esta situación obedece en parte a la falta de lluvias, no podemos dejar de señalar que ello también es consecuencia de la ineficiencia de los actuales funcionarios y personal que ha sido colocado al frente del manejo de los reservorios, que lamentablemente han sido designados no precisamente por su capacidad, sino por pagar favores políticos. Y ahí tenemos los resultados.

Los agricultores cuando aún ni siquiera se recuperaban del fenómeno de l Niño Costero, volvieron a caer en desgracia con la pandemia que les ha impedido sembrar.

Ahora, cuando ya estaban tratando de levantarse y hacer por lo menos una campaña, se encuentran con este problema que les impedirá sembrar y, consecuentemente, seguir sin poder llevar un pan a sus familias.

El gobierno central acaba de declarar en estado de emergencia, a 38 distritos de la región por el déficit hídrico; pero esa declaratoria debe ir acompañada de medidas urgentes que ayuden a mitigar el impacto que tendrá esta falta de agua entre los pequeños agricultores, que no solo tienen que lidiar con el olvido del Gobierno Central, sino con la incapacidad e ineficiencia de los funcionarios del Gobierno Regional.

Karina Miranda

Karina Miranda