Nuevos indicios confirmarían que el doble crimen de un agricultor ayabaquino y su concubina, de nacionalidad ecuatoriana tuvo un móvil pasional. Según versiones de los lugareños, el asesinato se habría producido en territorio peruano y los cuerpos fueron arrastrados hasta quedar del otro lado de la frontera del río Calvas.


Los cuerpos de Felipe Castillo Correa (58) y de Fanny Soto Torres (48) fueron encontrados en el lado ecuatoriano del barrio Pasallal, en la parroquia (distrito) Sanguillín, que pertenece al cantón Calvas (Ecuador), cerca de la orilla del río del mismo nombre, el cual limita con el sector Rosa Chiquita de la Comunidad Campesina de Lucarqui en Ayabaca.

Según las investigaciones, que están a cargo del fiscal de Turno de Loja (Ecuador), Hugo Fernando Eras, apesar que el cadáver de la mujer tenía dos disparos y el de su acompañante cuatro proyectiles, no se encontraron charcos de sangre y las ropas de los fallecidos tenían signos de haber sido arrastrados, por lo cual se presume que la muerte habría ocurrido en Perú y luego los cadáveres quedaron del lado de Ecuador.

Según fuentes de la Dirección de Delitos Contra la Vida, Muertes Violentas y Secuestros de la Policía del vecino país, el móvil del doble asesinato sería pasional, pues desde hace cuatro años los occisos tenían una relación extramatrimonial y concibieron una niña que ahora tiene dos años; la cual salió a pasear con sus padres y fue encontrada cerca de la escena del crimen.

Las autoridades municipales y de la Fiscalía le brindaron un ataúd a Fanny Soto. Además colaboraron con los gastos del sepelio de la mujer que es de escasos recursos y deja en la orfandad a 9 hijos.