Desde que comenzó a expenderse en redes sociales, y a ser el protagonista de vídeos casi fanáticos, donde las personas aseguraban que el dióxido de cloro era una cura milagrosa para el cáncer, covid y otras enfermedades, la polémica sobre su efectividad y su base científica fueron motivo de cientos de artículos y testimonios que se oponían a este medicamento.

Sin embargo sus defensores no han parado de catalogarlo como un milagro y hablar de un boicot del Gobierno, pues, según ellos, pone en riesgo el gran negociado que hay tras la actual pandemia.

Lamentablemente, estas personas que aseguran ser conocedoras sobre los inicios de este producto y sobre su creador, no acuden al uso de origen de este compuesto químico: El dióxido de cloro se usa para desinfectar plataformas industriales, en todo el mundo está autorizado solo para ese propósito, mas no como un medicamento para humanos.

Si estuviera permitido como tratamiento médico, si fuera un fármaco tendría un control por parte de las autoridades.

Eso quiere decir que si lo compras no sabes ni siquiera qué concentración de dióxido de cloro tiene, entonces, tampoco se puede decir si lo que hay en el mercado, es incluso tóxico porque no hay un control sobre ello.

Por tanto, la promoción o recomendación que se ha estado difundiendo por redes sociales, por parte de médicos, autoridades, periodistas e incluso artistas, resulta ser una irresponsabilidad y un atentado a la salud de mucha gente, que sigue creyendo que como el doctor lo promociona, es una cura efectiva y un medicamento preventivo de garantía al COVID-19, con lo cual la investigación que lleva a cabo el Colegio Médico y los anunciados procesos, resultan pertinentes en una coyuntura donde los peruanos están desesperados por evitar contagiarse por este virus.

Karina Miranda

Karina Miranda