No estamos hablando de informalidad, no estamos cuestionando la falta de orden en las calles y veredas de la ciudad. Estamos hablando de un problema mucho más grave como es la salud de los piuranos. Para nadie es un secreto, que si bien es cierto comer en los puestos rápidos resulta una alternativa económica sobre todo para los piuranos que no cuentan con los recursos necesarios, este ‘ahorro’ podría costarles hasta la vida.

La Dirección Regional de Salud ha advertido que con las altas temperaturas que se están presentando en la región, llegando a los 39 grados centígrados, los alimentos sobre todo expuestos al sol tienden a descomponerse con mayor rapidez, pero no solo eso, sino que no existen las garantías de que los dueños estén usando el agua desinfectada o hervida para preparar jugos, refrescos o cualquier tipo de alimentos.

A ello hay que sumarle la cantidad de polvo que se levanta en las calles y que finalmente, si los alimentos no son bien cuidados, caen sobre ellos terminando en el estómago de los consumidores y con ello un sinnúmero de bacterias. Por tal motivo es necesario tomar conciencia por parte de los asiduos consumidores de carretillas, quienes pese a ver la cantidad de insectos revoloteando por los alimentos insisten en comer productos de alto riesgo.

Ante ello, es necesario tomar en cuenta que a los restaurantes formales constantemente se les realizan operativos inopinados e incluso se publican los nombres de aquellos donde fueron encontrados en malas condiciones de salubridad, se les multa o se les sanciona. Por qué no hacerlo con los ambulantes, si bien es cierto son informales y pueden desplazarse de un lugar a otro, debería implementarse una estrategia que permita controlar el nivel de insalubridad al que exponen estos irresponsables vendedores a sus clientes.

Karina Miranda

Karina Miranda