Los accidentes en moto cada vez son más frecuentes, mejor dicho la mayoría de los accidentes con desenlace fatal son de conductores o copilotos de motocicletas, y una de las mayores causas: la velocidad e imprudencia, sobre todo de los pilotos.

Este fin de semana dos accidentes en Castilla, generaron conmoción, pues un padre de familia y una joven universitaria perdieron la vida casi instantáneamente en las pistas de dicho distrito.

Dos familias se han quedado sumidas en la más profunda tristeza, Pero, luego de tanto dolor, ¿a quién le echamos la culpa de toda esta tragedia? ¿A las autoridades, las pistas, los vehículos, el semáforo? El problema radica en las mismas personas, y si algo podemos hacer en torno a esta situación, está simplemente en tomar conciencia de la importancia de la vida. Tal vez las instituciones podrían aportar mucho, si trabajasen campañas internas de concientización entre los empleados.

A nivel del sector Educación, tampoco se ha visto una campaña integral. La Policía de Tránsito, Educación, Gobierno Regional y Municipios, deberían unirse y elaborar estrategias que permitan educar a los niños, con una campaña enfocada en el cuidado y respeto de la vida. No solo en el riesgo del condutor al manejar en estado de ebriedad, no respetar las reglas de tránsito o ir con demasiada velocidad; sino también a nivel de peatones o pasajeros.

Y no hablamos de campañas aisladas, que un día se trabajan en 2 ó 3 colegios y luego se olvidaron. Hablamos de grandes campañas que generen conciencia y formen personas que valoren la vida.

Karina Miranda

Karina Miranda