La situación del Camal Municipal ha destapado una serie de problemas, dentro de los cuales, el principal es que los piuranos consumimos carne sin ningún tipo de garantía, pues ni siquiera el mismo camal que funcionaba hasta abril, contaba con la autorización, pues estaba aún en proceso de obtenerla. Ahora, tras el cierre del mismo, los camales clandestinos han proliferado, y ni siquiera el de Catacaos y La Unión cuentan con la debida documentación.

En estas condiciones es evidente que los consumidores de estos productos se encuentran en una situación de riesgo; sin embargo, y pese a que ya se ha advertido de la presencia de estos camales clandestinos, la comuna piurana ha señalado que solo harán una inspección pero sin multas. Nos preguntamos, ¿las treguas son válidas para quienes juegan con la salud de la población?

La preocupación ahora es, cuánto tiempo demorará para que la situación del camal se revierta, los ganaderos han asegurado que están dispuestos a invertir más de 200 mil soles en poner operativo el camal, mientras que el alcalde ha señalado que en quince días tomará una decisión, y lo más probable es que sea una tercerización.

Lo preocupante es que según el regidor Pierre Gutiérrez, este tipo de procesos podrían demorar hasta nueve meses, tiempo que los ganaderos y vendedores de carne no están dispuestos a esperar. Además, con la situación de insalubridad y el poco control por parte de las autoridades fiscalizadoras, la población sigue siendo la más afectada y vulnerable ante cualquier enfermedad, pues son más de 20 camales sin autorización funcionando en la región, quién sabe en qué condiciones e ingresando ganado de quién sabe donde.

Karina Miranda

Karina Miranda