El desborde delincuencial ha sobrepasado los límites no solo en Lima, Sullana como ya sabemos es un nido de bandas y delincuentes que hacen lo que quieren, incluso a plena luz del día.

Ahora, no les basta con asaltar centros comerciales, tiendas y bodegas, sino que también han optado por amenazar a los dueños, quienes ya no se atreven a poner denuncias en la Policía por temor a que atenten contra su vida.

Frente a ello, obviamente, las incursiones delincuenciales en estos pequeños emprendimientos se incrementa, sin que finalmente haya una captura o un seguimiento del caso, pues las víctimas optan por cerrar sus negocios, o atender solo hasta ciertas horas del día para evitar exponerse al peligro; mientras que los de más recursos refuerzan sus medidas de vigilancia y seguridad. Pero, cuáles son los efectos negativos de esta situación de riesgo en las calles de la provincia. En primer lugar, que la delincuencia podría incrementarse mucho más, pues los sullaneros tendrán temor de ser agredidos o exponer a sus familias. Sin alguien que los sindique, estos hampones continuarán delinquiendo y amenazando a quien quieran.

Segundo efecto, el impacto negativo en la economía de estos pequeños negocios, muchos de los cuales se han levantado con sus fondos de AFP, pequeños ahorros y hasta créditos. Lamentablemente como ya lo ha dicho un regidor de oposición de ‘La Perla del Chira’, no basta con que las autoridades exijan la presencia del nuevo Ministro del Interior, pues ya sabemos que para discursos todos son buenos, lo realmente importante es lo que se haga desde el interior de las instituciones competentes, las estrategias que se implementen, pues pareciera que los planes de Inteligencia dejaron de funcionar hace mucho tiempo.

Karina Miranda

Karina Miranda