En tiempos de Covid, en que la mayoría de personas mueren por esta pandemia, que que se produzcan otros decesos por la irresponsabilidad o el salvajismo de vándalos o de un mal conductor o funcionario es realmente absurdo. El domingo dos hechos causaron dolor y pesar en tres familias. Dos de Piura y una de Sullana. En Piura como ya se sabe, un funcionario regional aparentemente en estado ebrio ocasionó un accidente en el que perdieron la vida dos cuñados.

Lo grave de este tema no es solo que haya sido un funcionario regional en un vehículo público, sino que salió sin papeleta, sin chofer, le retiraron el GPS, y encima huyó del lugar, dejando a las víctimas en plena pista casi agonizando. Y como si fuera poco, conducía, sin ninguna razón aceptable un día domingo de inamovilidad.

Otro hecho lamentable, es el que se dio en Sullana, donde un bebé de apenas año y medio murió de un balazo en la cabeza, a causa del vandalismo de 12 sujetos, quienes también -aparentemente ebrios- llegaron hasta el domicilio de los familiares de la víctima lanzando balazos y piedras, según señalan habrían rencillas; y por ello llegaron a atacar a los dueños de casa; sin embargo, la peor parte la llevó un inocente, a quien su hermano se llevaba de la casa apurado, temiendo lo peor. Es decir el pequeño murió en sus brazos. En el primer accidente el sujeto ya se encuentra detenido y podría ser enviado varios años a prisión, en el segundo la Policía aún investiga quiénes son los responsables. En ambos casos esperamos que la justicia se imponga y los causantes de estas tragedias sean privados de su libertad, y paguen la respectiva reparación civil, aunque con ello no le devolverán la vida a estas tres víctimas.

Karina Miranda

Karina Miranda