La historia poco a poco se va aclarando, y aunque el Tribunal Constitucional no se pronuncia aún sobre si es legal o no la disolución del Congreso de la República, ya las Fuerzas Armadas, la Organización de Estados Americanos, el Jurado Nacional Electoral e incluso el propio presidente de la Comisión Permanente (tácitamente) lo ha aceptado al presentarse bajo este título y no el de Presidente del Congreso, con lo cual parece un hecho que el próximo 26 de enero del 2020 tendremos un proceso de elecciones congresales para concluir el periodo de Gobierno que aún le falta culminar a Martín Vizcarra.

Lo que preocupa sobremanera es qué candidatos podrán preparar su campaña y presentarse a un comicio relámpago; y por encima de eso a quién elegirá el electorado, pues lo más probable es que el pueblo deba decidir entre un buen número de improvisados, quienes no están a la altura de las circunstancias.

Para muchos este Congreso que por ahora está fuera de funciones y cuya única representación legal es la Comisión Permanente, ha sido el peor de la historia; sin embargo, qué podría pasar con el que reemplace a este o con el del 2021, teniendo en cuenta que los parlamentarios que hoy han salido, podrían volver a postular.

Todo dependerá de la decisión del electorado, el cual esperemos esta vez no se equivoque y reflexione sobre su voto, pues si bien es cierto sería cuestionable una postulación de los congresistas hoy criticados, más censurable sería que un elector que gritaba en las calles por la disolución del congreso vuelva a elegir a uno de los que hoy se va por la puerta falsa.

Karina Miranda

Karina Miranda