La gente le ha perdido el miedo al Coronavirus, ahora salen a las calles sin ningún temor e inundan las avenidas con la venta del comercio informal, pareciera que fuera un día normal y que la cuarentena no existiera. El piurano, ahora a lo que le tiene miedo, es a no llevar un pan a su casa, a no comer, a que su familia sufra por la falta de empleo.

En la región el 40 % aproximadamente ha perdido su trabajo. Solo en las micro y pequeñas empresas de textiles, son aproximadamente 1500 personas que se encuentran desempleadas, en hoteles y restaurantes son 800; sin contar otros rubros como los agroexportadores, comercios, etc. La situación se está poniendo crítica para más familias, pues algunos vivían de sus ahorros, otros de los bonos, CTS y hasta de los fondos de las AFP’s, pero mientras no llegue la tan ansiada reactivación económica la situación seguirá empeorando.

Los especialistas piuranos han exhortado a los piuranos a usar su creatividad e ingenio para afrontar esta crisis, pequeños negocios de los artículos más requeridos en estos momentos y usar como aliados a las redes sociales. Así es que por ahí tienen una idea de sostener por lo menos la alimentación diaria. Sin embargo, a nivel macro, reiteramos la necesidad de que el gobierno permita la apertura de las tiendas formales y centros comerciales que por lo menos podrían recuperar el nivel de empleo en la región.

Si le dan la mano a los informales, buscando establecimientos y plataformas para la venta de sus productos, por qué no hacerlo con aquellos que cumplen con pagar sus tributos e impuestos.

Karina Miranda

Karina Miranda