Pese a todos los destapes de corrupción por los sobornos a manos de Odebrecht, nuestros funcionarios no aprenden.

Los últimos días de abril e inicios de mayo se han presentado movidos para la gestión regional, pues se ha puesto en evidencia las malas mañas de algunos de los integrantes del equipo técnico, como es el caso de Fabriciano Cunya, actual director de Educación y del exdecano del Colegio de Ingenieros, Hugo Garcés, miembro del directorio del Peihap.

Lamentablemente, los audios donde se escucha a Cunya recomendar a un chofer afiliado a Fuerza Regional a la Dir. Ugel de Sechura, son lapidarios para el titular de Educación y lo ponen en una situación bastante crítica, pues no solo se juega el puesto, sino que además la Oficina Anticorrupción ya trasladó la denuncia a la Fiscalía Provincial Corporativa Especializada en Delitos de

Corrupción de Funcionarios. En igual situación se encuentra Garcés, pues el Gobernador Regional evalúa la posibilidad de una denuncia. A ello se suma, el presunto favorecimiento que existiría en la compra de compactadoras en la Municipalidad de Castilla.

Como vemos los entes públicos continúan corroídos por esta lacra que es la corrupción, y por más promesas de honestidad, por más discursos moralistas y palabras rebuscadas, la realidad sigue siendo la misma: Políticos improvisados y funcionarios corruptos. Sin embargo, y aunque la culpa siempre recae en el elector, los mismos postulantes a cargos públicos también tienen responsabilidad, pues pese a sus limitaciones y falta de capacitación para un puesto de ese nivel, sus intereses pesan más que el bien de toda la región o comunidad.

Karina Miranda

Karina Miranda