Una polémica ordenanza ha vuelto a cobrar protagonismo en estos días, se trata de la norma que prohíbe el uso del casco cerrado y que fue aprobada durante la gestión del exalcalde Óscar Miranda, en medio de una serie de críticas sobre todo de los motociclistas, quienes consideraban que estaban poniendo en riesgo su vida al obligárseles a usar un casco de mediana protección, como es el casco abierto.

Sin embargo, y pese a que la norma se aprobó desde el 2015, el poco contingente de fiscalizadores y la falta de autoridad hicieron de esta ordenanza, ‘letra muerta’, pues hasta ahora los motociclistas ingresan al centro de la ciudad y frente a la Policía de Tránsito conducen con cascos cerrados sin que se les diga nada.

Tal vez sea por ello, por la seguridad del conductor, o porque desde su época de congresista el actual alcalde se mostró en contra de esta ordenanza, que ahora uno de sus concejales impulsará el proceso de modificación o derogatoria.

Lo cierto es que, efectivamente, el casco cerrado es mucho más seguro si se trata de cuidar las vidas de los conductores, pero dificulta aún más las cosas a la Policía cuando se trata de investigar sobre la identificación de hampones que utilizan una moto como herramienta para delinquir.

De igual forma, lo primero que deberá hacer esta gestión, será reforzar su área de Fiscalización, pues si quiere poner las cosas en orden deberá empezar por implantar autoridad, que durante muchos años ha faltado.

En esta decisión de derogar dicha ordenanza, esperamos que se hayan analizado todos los pro y los contras, pues la mayor cantidad de accidentes de motociclistas con la muerte como consecuencia no ha sido por no llevar casco o llevar uno abierto, sino por la velocidad y estado de ebriedad en el que conducen.

Karina Miranda

Karina Miranda