La pugna y el desmedido interés por acaparar el dominio y el liderazgo en la venta de drogas cobró ayer la vida de tres personas, y ha dejado al borde de la muerte a otros más, quienes siguen luchando por su vida. Sin embargo, este hecho además de mostrarnos cómo en contados segundos un enfrentamiento pudo convertirse en una matanza, nos abre los ojos y nos reafirma que la inseguridad y delincuencia nos está ganando.

Ya no solo hablamos de Castilla, considerado como uno de los distritos más peligrosos por los continuos asaltos y los enfrentamientos de los clanes familiares que mantienen en zozobra a los vecinos, sino que ahora se le suma el Barrio Sur. Ya en el mapa delictivo y de inseguridad elaborado últimamente por el Coprosec, varias calles del Barrio Sur habían tomado la calificación de zonas rojas, con esta balacera sangrienta desatada ayer, se confirma que el popular barrio, al igual que Castilla merecen toda la atención de la Policía.

Lamentablemente, ya lo hemos dicho también, el poder de estos grupos familiares y sobre todo el temor que infunden, ha calado también en algunos agentes policiales, quienes piensan dos veces antes de enfrentarse con los miembros de estos bandos, quienes creen tener el dominio de la zona.

Esperemos entonces, no solo que se haga justicia por las tres muertes ocurridas hasta el momento tras esta balacera, sino también que el Gobernador Regional, como presidente del Consejo Regional de Seguridad Ciudadana, despierte de su letargo y asuma ese liderazgo como no lo ha asumido nadie hasta ahorita. Los piuranos exigimos que nuestras autoridades no pasen por alto estos hechos, porque no es solo labor policial, estos crímenes son responsabilidad de todos los que aún nos mantenemos en una posición pasiva ante este alto índice de criminalidad.

Karina Miranda

Karina Miranda