En Piura, una de las realidades más preocupantes es el alto índice de abusos sexuales en niñas y adolescentes. Hasta el año pasado se hablaba de cinco niñas violentadas sexualmente en una semana, hoy el CEM reporta un promedio de siete que son víctimas de abuso sexual cada 7 días, es decir una por día.

Lamentablemente, el problema no termina solo en el daño físico y sicológico que se le ocasiona a una víctima de violación, sino que muchas de ellas quedan embarazadas. Es decir, niñas de apenas 10, 11 o 12 años, tras 9 meses de gestación y tras haber pasado por una experiencia tan desagradable y traumática como ser abusada, deben enfrentar el reto de ser madre.

“…parar la ola de violencia sexual es un trabajo que no se logra de la noche a la mañana, pues es un trabajo que debe hilvanarse muy bien y que requiere de mucho apoyo…”

De niña a mujer, de hija a madre, de jugar con muñecas a criar un bebé. son más de 220 menores que en lo que va del año ya quedaron embarazadas y muchas de ellas -por no decir todas- han sido víctimas de violación.

Pero a esto se suma otro problema más y es el riesgo que corren estas niñas y sus bebés de no pasar satisfactoriamente la etapa de gestación, pues el cuerpo de estas pequeñas aún no está preparado ni desarrollado como para soportar un embarazo.

Entonces, parar o por lo menos disminuir la ola de violencia sexual que hay en nuestra región es un trabajo que no se logra de la noche a la mañana, pues debe hilvanarse muy bien y requiere también de mucho apoyo por parte de las mismas familias. Tanto en la crianza de sus hijos como en la protección y vigilancia que se debe tener con cada uno de ellos, pues todas son potenciales víctimas de estos depravados.

Karina Miranda

Karina Miranda