Culminado el período de cierre de las playas, la población se volcó ayer masivamente a los balnearios, sin importarles nada. Así se pudo apreciar los vehículos de transporte público atiborrados de gente, sin guardar ningún distanciamiento social, sin ningún aprecio por sus vidas, y menos por la de los demás.

Los transportistas, olvidaron todo y ni siquiera se tomaron la molestia de pedir el carnet de vacunación, que al parecer no está siendo exigido en muchos otros lugares donde deben cumplir con solicitarlo.

Este relajo de la población se da justo en momentos decisivos que podrían estar marcando una peligrosa escalada de casos, los cuales de llegar a estados graves, difícilmente podrán ser controlados. Más grave resulta ahora la situación, pues los médicos estiman que los contagios acelerados de la variante ómicron hacen suponer que ya estamos en un estado de transmisión comunitaria en la región.

Esto significa que el contagio ya no está viniendo de fuera, sino que ya está circulando localmente, con lo cual será cuestión de horas para que los contagios se disparen. Esto, sino adoptamos una conducta responsable, la cual lamentablemente hasta ahora, muchos, se resisten asumir.

Uno de los sectores seriamente afectados por la pandemia ha sido el turismo, pero si queremos que se reactive para dinamizar la economía de miles de familias de la región, cuidemos que los turistas o visitantes locales que llegan, cumplan con los protocolos, no permitamos conductas irresponsables que a la larga lo único que están haciendo es alargar el proceso de recuperación; por ejemplo en muchos restaurantes y empresas de transporte se está obviando solicitar el carnet de vacunación. No se hagan cómplices de personas irresponsables. Contribuyamos todos a acabar con la pandemia.

Karina Miranda

Karina Miranda