Volvieron a hacer de las suyas y esta vez con un exjugador de fútbol, a quien prácticamente lo acribillaron para silenciarlo. El sicariato en la región, existe, aunque la Policía quiera muchas veces tapar el sol con un dedo, no se puede. Asesinos a sueldo abundan y si no son de la región, son traídos desde Chimbote, Trujillo y otras ciudades, con tal de acabar con su víctima.

Para la Policía solo existen los ajustes de cuentas, los cuales son cobrados a manos de los mismos civiles o delincuentes que sienten haber sido ofendidos por sus rivales, sin embargo tras las rejas no hay ni sicarios, ni afectados, ni rivales ni nada. Los crímenes siguen impunes, pues una vez cometido el crimen, estos feroces asesinos fugan tan lejos que no dejan ni rastros.

En esta oportunidad le tocó el turno a un exfutbolista de Copa Perú, quien desafortunadamente sabía mucho acerca de un caso de droga de hace tres años atrás, para el cual había testificado. Ya había recibido seis amenazas de muerte, razón por la cual se había mantenido escondido durante meses, pero solo el gusto de salir a jugar casino con sus amigos le costó la vida. Los despiadados, le dispararon una, dos y tres veces y hasta que no se percataron que había perdido la vida no se marcharon.

Sullana está conmocionada, la región está preocupada, pues el sicariato no para, los crímenes continúan y para la Policía basta con saber el móvil del asesinato para que esté resuelto.

No señores, queremos a los criminales tras las rejas y esa no solo es labor policial sino también de los fiscales y jueces. Hagamos un poco de justicia, por esas familias que hoy lloran y sufren por la manera tan violenta en que pierden a sus seres queridos.

Karina Miranda

Karina Miranda