La informalidad avanza incontenible. Solo falta recorrer el centro de la ciudad para darse cuenta que la autoridad brilla por su ausencia, pues los vendedores ambulantes han tomado por asalto la ciudad, más aún ahora que se ha peatonalizado las inmediaciones a la Plaza de Armas.

Y, es de esperarse que en los próximos días, el número aumentará y el centro de la ciudad se convertirá en un mercado donde se venderá de todo.

A ello hay que sumar que las mototaxis y motolineales también ya ni siquiera esperan que pasen las 10 de la noche para instalarse en las esquinas y hasta en el óvalo Grau a vista y paciencia de los efectivos policiales que parece que no existieran.

Es decir, el caos y los ambulantes se apoderarán una vez más del centro de la ciudad en estas fiestas de Navidad y Año Nuevo.

Si bien se trata de un problema social y de personas que necesitan llevar un sustento a sus casas, las autoridades tienen que imponer el principio de autoridad, pues el comercio no solo ha invadido el centro de la ciudad, sino también el puente San Miguel que se ha convertido en otro mercado, donde pululan los ambulantes hasta de frutas.

El centro de la ciudad no puede convertirse en ‘tierra de nadie’, ya bastante tenemos con un Complejo de Mercados donde la inseguridad, la suciedad y el caos siguen imponiéndose como muestra de la incapacidad de las autoridades ediles de acabar con un problema que a pesar de ser el ‘caballito de batalla’ en cada campaña electoral, termina siempre a la cola de las prioridades municipales.

Karina Miranda

Karina Miranda