Las fiestas por Navidad terminaron y, como era de esperarse, las calles del centro de la ciudad amanecieron colmadas de basura; cartones, plásticos restos de bebidas y comida desperdigados por todas partes era el panorama que se observaba al paso por las céntricas calles de Piura.

Y, ni hablar del Complejo de Mercados que amaneció convertido en un gran basural, donde los ambulantes parecen haber ganado terreno.

Esta situación de grandes cúmulos de basura, no solo en el centro de la ciudad y el Complejo de Mercados, sino también en los alrededores es una gran bomba de tiempo para la proliferación de vectores y consecuentemente la propagación de enfermedades como el Guillaín Barré, el cólera, la leptospirosis y otras producidas por los grandes basurales.

A ello, se suma los pronósticos de altas temperaturas que se registrarán en toda la región y que agudizarán más el riesgo de contaminación por la basura, pues ello posibilitará que rápidamente los desechos presenten descomposición y generen la proliferación de ratas, moscas y todo tipo de vectores.

Las autoridades no pueden seguir de brazos cruzados ante este peligro latente, por lo que urge reforzar el servicio de limpieza y la recolección de basura; pero además también está la responsabilidad que tiene la población de tomar conciencia que no puede ir desperdigando la basura porque en las actuales condiciones climáticas, todo está dado para que se desate una gran epidemia sino tomamos las acciones del caso. Estamos advertidos.

Karina Miranda

Karina Miranda