Resulta contradictorio que mientras los alcaldes se quejan y advierten que tomarán medidas radicales para exigir se aceleren las obras de la Reconstrucción; los municipios y gobiernos regionales hayan gastado solo el 67% de sus fondos para reducir el impacto de las lluvias y otros siniestros en el 2019.

Y, lo más cuestionable es que las cifras más bajas se encuentran en regiones vulnerables que han sido afectadas por fenómenos como el Niño Costero, entre ellos Piura y Tumbes.

Ya en la reciente ceremonia por el Grito Libertario, Monseñor José Antonio Eguren también ha sido bastante crítico por esa lentitud en las obras de prevención y de la reconstrucción.

Y es que si bien es el Gobierno Central a través del MEF es el que sigue trabando las obras; los gobiernos locales y regionales no han tenido la suficiente capacidad de gestión para exigir al presidente Vizcarra cumpla con “pisar el acelerador” tantas veces prometido.

El 27 de marzo se cumplen tres años de la tragedia dejada por el desborde del río, y es muy poco lo que se ha avanzado, siendo las cientos de familias afectadas las que actualmente siguen padeciendo la indolencia y desidia de las autoridades.

La Aautoridad para la Reconstrucción con Cambios tampoco ha dado los resultados esperados.

Por tanto, queda ahora que los alcaldes y gobierno regional se fajen bien los pantalones y exijan que el MEF ‘suelte’ el dinero y no siga alargando las transferencias, pues hasta ahora las lluvias nos están dando tregua; que no tengamos que pasar otra tragedia para que recién se apuren en destrabar el dinero. Basta de desidia.

Karina Miranda

Karina Miranda