Ayer se cumplió con la jornada electoral con menos expectativa de los últimos años, la más improvisada, sin embargo, una jornada que podría servir de transición, un antes y un después, si es que la decisión finalmente fue la adecuada.

El anterior Congreso, el que Martín Vizcarra decidió disolver fue uno de los peores, es cierto, sin embargo, este nuevo parlamento, al menos en la etapa de candidaturas no nos ha mostrado muchas opciones viables por las cuales apostar.

Viejos conocidos de la política, gente ya experimentada, con cuestionamientos encima y otros totalmente desconocidos en el mundo de la política y de la gestión pública.

Sin embargo, a nadie podemos juzgar hasta que no se desenvuelvan dentro del hemiciclo, y eso es lo que tendremos que esperar.

Lamentablemente, el tiempo les jugará en contra, pues solo tendrán un año y medio para gestionar proyectos e iniciativas legislativas en favor de la población.

Un tiempo muy corto como para poder hacer grandes cosas, es por ello que una de las variables que nos permitían decidir por quién votar era evaluando sus propuestas, pues muchos de los aspirantes a una curul pretendían engañar al electorado prometiendo cosas que en poco más de 500 días resulta difícil conseguir.

Sin embargo, para algunos especialistas y analistas, el tiempo no es la desventaja, sino la división que pueda existir entre nuestros representantes.

Es decir, se necesitará que los nuevos parlamentarios trabajen juntos, se despojen de las camisetas políticas y hagan un planteamiento general en el Congreso, apoyen los mismos objetivos que deberán ser en beneficio de la región.

Si el avance de la reconstrucción, los hospitales o la inseguridad, son temas de prioridad esperemos que trabajen unidos y no por sus propios intereses.

Karina Miranda

Karina Miranda