El problema de las conexiones clandestinas y la informalidad por parte de algunos moradores para contar con servicios básicos como el de la energía eléctrica, pone en riesgo a centenares de piuranos.

Hemos visto, por las constantes inspecciones, cómo es que por tener un foco encendido, un televisor o una refrigeradora funcionando, estas personas -bastante irresponsables, por cierto- son capaces de cercar todo un asentamiento humano con ‘minas’ o ‘bombas de tiempo’ enterradas bajo el pavimento.

Telarañas de cables que representan el riesgo de muerte para un sector entero, es lo que en cada inspección, Enosa encuentra en distintos lugares de la ciudad.

Es por ello, que ahora que se avecina el año escolar, se hace muy urgente el trabajo conjunto de la empresa de energía, así como Defensa Civil, la DREP, Ugel y Fiscalía, para establecer cuáles son los centros educativos aptos y sin riesgo para que los niños vuelvan a las aulas.

Defensa Civil tendrá que hacer un trabajo de hormiga, sobre todo en aquellos colegios particulares que se encuentran en la mira y que por distintos motivos ni siquiera cuentan con los papeles en regla, pues en estos locales es donde mayor riesgo hay de que algunos cables mellizos o conexiones mal hechas sean la causa de alguna tragedia.

Asimismo, habría que ver si hay pronoeis, o pequeñas escuelas en los alrededores de las zonas invadidas por conexiones clandestinas para evitar que alguno de los pequeños pueda ser presa de una descarga eléctrica.

Por lo pronto Enosa ya anunció la inspección en 100 colegios, ojalá y este trabajo se implemente en todos los centros educativos para poder descartar el riesgo al cien por ciento.

Karina Miranda

Karina Miranda