Desde el día lunes, el toque de queda cambió en nuestra región, la cual a pesar de estar catalogada en riesgo alto, tuvo una reducción de una hora. Entonces el toque de queda que antes era de 11 de la noche a las 4 de la mañana, pasó a ser desde la medianoche hasta las 4 de la madrugada

Sin embargo, el Gobierno da una hora más, no precisamente para que puedan salir a divertirse hasta altas horas de la noche, sino porque evidentemente se le está dando la oportunidad a los negocios para que puedan recuperar lo que van a perder en aforos.

Pero, el problema de esta lógica, es que reducir los aforos no solo perjudica a los comerciantes, sino también a los mismos piuranos que a diario salen a realizar sus compras; sin embargo, entendemos que es parte de las medidas necesarias para controlar los contagios.

Ante ello, las autoridades deberían tomar algunas precauciones, como por ejemplo estar atentos ante las aglomeraciones que se suelen dar a las afueras de los negocios o bancos y donde la característica común es la falta al distanciamiento social.

El Banco de la Nación por ejemplo, si bien al interior de sus establecimientos se respeta al máximo la distancia social, afuera las personas están como si no existiera pandemia, forman cola uno tras de otro, sin el más mínimo distanciamiento, algunos con la mascarilla por la barbilla o debajo de la nariz.

Lo mismo se suele repetir en otros bancos o cooperativas; así como en negocios del mercado o en las vías públicas donde se ubican los informales. La necesidad de evitar este tipo de aglomeraciones debería ser una razón suficiente como para que la Policía o el Ejército salgan a poner orden.

Karina Miranda

Karina Miranda