Hoy 25 de noviembre, como todos los años, veremos en las calles a los grupos de la sociedad civil, ONG’s, entidades públicas y mujeres exigiendo respeto por su vida, cese a la violencia de todo tipo contra el género femenino, pero sobre todo que las muertes paren, que no hayan más huérfanos por feminicidio, que las familias no tengan que llorar tanto por la tragedia de enterrar a su hija, su madre o una pariente cercana por la mano dura y asesina que tiene el machismo.

La violencia mata, de cualquier tipo, sea sicológica o física. En la región son más de 5 mil casos de violencia y cuatro feminicidios, pero a nivel mundial, la ONU asegura que a cada hora se le quita la vida a 5 mujeres o niñas. Cifras muy duras que revelan que por más esfuerzos, normas, leyes, colectivos que trabajan en pro de la no violencia contra la mujer, el machismo les sigue ganando la batalla. Y es que mientras, sigan existiendo países donde la mujer no tiene derechos, donde no pueden decidir sobre sus vidas, donde no pueden estudiar o trabajar, y mientras el mundo entero siga avalando este tipo de ideologías, por el simple hecho de respetar la cultura, difícilmente vamos a poder avanzar.

Donde exista una familia, en la cual la niña tenga que ser sacrificada en dejar los estudios para que estudie el hijo varón por los problemas económicos que hay, muy complicado que avancemos. Donde las listas electorales sigan usando a las mujeres como relleno y para cumplir la cuota, casi imposible lograr buenos resultados. Por tanto, esta lucha para la eliminación de la violencia contra la mujer, debe ser desde todos los flancos y a todo nivel, y la tarea comienza desde nuestra propia casa.


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