Editorial: Premiar al jalado
abril 27, 2024
Autor: José Neyra

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Lo que acaba de ocurrir en el último examen de ingreso a la UNP, que solo se cubrió menos del 50 % de las plazas disponibles, no se soluciona con abrir la puerta a los jalados en orden de ‘mérito’; mucho menos culpado de la incapacidad de los postulantes para una evaluación de este tipo, a la pandemia del Covid-19.
Un examen de admisión es una evaluación académica que mide las competencias y conocimientos que posee un aspirante universitario, es decir, determinar el nivel necesario para estudiar una carrera de nivel superior. Además, estas pruebas sirven para medir y calificar la capacidad de enseñanza de los colegios locales y de sus profesores.

En el primer caso está claro que cada año y cada examen de admisión el nivel académico de los postulantes baja.

Esto se ha vuelto crónico porque no hay exigencia en el estudio y preparación académica, pero fácil decir que todo es culpa del Covid-19.

En el segundo caso, las escuelas son más permisibles a lo que los padres quieren antes que a la exigencia en el estudio de las diversas materias, sin contar la deficiencia de los maestros.

Todo esto nos debe llevar a la reflexión sobre el nivel de profesionales que el país tendrá en los próximos años.

Si la exigencia y rigurosidad que debe tener un examen de admisión baja, sería mejor eliminarlo o aplicar otro tipo de estrategia para medir las competencias de los estudiantes y así derivarlos donde mejor desarrollen sus habilidades.

Hoy muchos quieren ser médicos e ingenieros, pero no tienen habilidades para ello, con lo cual ocupan una vacante que otro estudiante con vocación podría hacerlo mejor. El debate está abierto.

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