Los altos niveles de corrupción dentro de la PNP no es novedad. Desde hace muchos años, efectivos amantes del “pique” y siembra de pruebas; los que se quedan con el dinero de las víctimas y hasta la extorsión a ciudadanos, han sido descubiertos por Inspectoría y expulsados de la institución.
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“Hace bien el general PNP, Manuel Farías, al ordenar cambios en diferentes comisarías…”
Sin embargo, no sabíamos hasta qué punto ha llegado la descomposición al interior de la Policía, cuyos efectivos corruptos ahora usan métodos de extorsión, al mismo estilo de las mafias. Dejar balas en un sobre, acompañadas de mensajes amenazantes hacia policías de la Dirección Contra la Corrupción de la Policía, que investiga a las “ovejas negras” infiltradas, es una clarinada de alerta para los mandos policiales, pues el poder que ha alcanzado esta mafia es un peligro.
Hace bien el general PNP, Manuel Farías, al ordenar cambios en diferentes comisarias, sobre todo, en la zona de frontera donde ciertos policías pelean con uñas y dientes su reasignación allí porque saben que hay corredores de la droga, trata de personas, contrabando de combustible y de oro, que dejan pingues ganancias a quienes hacen de vigilantes fronterizos.
Además, hay indicios que ciertos policías serían “socios” de bandas a quienes dejan operar a sus anchas a cambio de su respectiva “bolsa” semanal. De allí, como afirma el jefe policial, ningún pez gordo o banda organizada que operan en la región es desarticulada y capturados sus miembros.Con estos antecedentes y hechos, se hace obligado una reestructuración total de la Policía en Piura, pues en vez de resguardar la seguridad del ciudadano, se hace cómplice de muchos delitos.