Tarea de todos
septiembre 5, 2022
Autor: Victor Palacios

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La forma cómo la sociedad civil, dirigentes gremiales y el empresariado se han unido para exigir al Gobierno de Pedro Castillo, la ejecución del Hospital de Alta Complejidad bajo la modalidad de contrato de Gobierno a Gobierno, es una manera de demostrarle a la población que aún quedan formas de reclamar a las autoridades nuestros derechos como piuranos y ciudadanos, sin necesidad de llegar a la violencia o a violar los derechos de otras personas.

Definitivamente, la larga espera por esta promesa hecha ya hace varias gestiones atrás, sumado al maltrato que se le ha dado a Piura quitándole el presupuesto para esta obra; y sobre todo, las penurias y la odisea que ha pasado la región durante la pandemia con la falta de nosocomios e infraestructura que permita brindarle la debida atención a los pacientes de Covid-19, han influido mucho en esa decisión firme de los piuranos por defender esta obra que urge para preservar la salud en la región.

Piura no quiere pasar otra pandemia, sin contar con un buen hospital, que le permita por lo menos albergar a las víctimas que requieren atención, o que familias se enluten solo porque no tuvieron acceso a la atención médica necesaria, a una cama, o a un respirador mecánico. La Salud y la Educación son dos sectores que si no se toman en serio confinan a toda la población al retraso y el estancamiento; sin embargo, ninguno de los dos han sido priorizados como se debe, por lo menos en la región. En Salud, nos roban el sueño del Hospital de Alta Complejidad; y en Educación, tienen a los niños en locales alquilados, estudiando a la intemperie o condenados a una virtualidad a medias, porque no cuentan ni con equipos ni con internet. Ojalá, Castillo cumpla su promesa, porque de lo contrario, Piura no bajará la guardia y seguirá luchando por lo que le corresponde.

 


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