Más de 30 bandas circulando por las calles de Piura, baleados a diario, y cientos de zonas de miedo donde los delincuentes amenazan y tiran a matar incluso a menores de edad con tal de cometer sus delitos. No es cosa de broma, estamos en una situación tan caótica a nivel de inseguridad que nos parece indignante que nadie, ni siquiera las autoridades asuman un rol de líderes y coordinen estrategias agresivas contra el hampa.

Castilla está inundado de bandas, e incluso clanes familiares que se lanzan con todo tipo de armas sobre sus víctimas, mientras que la Policía se hace de la vista gorda, pues incluso para ellos meterse con estos grupos de desadaptados es riesgoso.

Nos preguntamos: ¿Si la policía no hace su trabajo, quién lo hará por ellos? ¿Si los mismos efectivos le tienen miedo a los clanes familiares de Castilla que incluso trabajan con delincuentes foráneos, qué queda para los pobres vecinos que tienen que soportar balaceras, amenazas y agresiones? ¿Cuánto presupuesto manejan las municipalidades en cuestión de seguridad ciudadana, cuánto el Gobierno Regional, y cuánto la Policía Nacional?

Habría que analizar detalladamente esto para evaluar qué tan bien están administrando sus ingresos. Es cierto que la logística y la falta de personal no ayuda, pero necesitamos más trabajo y menos indiferencia por parte de las autoridades. Necesitamos jefes que asuman su rol, que comanden con profesionalismo y decisión y que salgan a hacerle frente a aquellos que nos están matando, y no que retrocedan ante sus continuos ataques.