Mascarillas tienen filtro lavable hecho con algodón orgánico y dos capas de notex de 80 gramos.

Los emprendedores Efraín Alva Murillo y Keyla Polo Céspedes han diseñado una mascarilla sostenible utilizando la piel de pescado. Desde el 2015, esta pareja de esposos produce cuero de pescado con los residuos de la pesca artesanal y fabrican carteras, billeteras y otros accesorios.

Forzados por la pandemia, decidieron reinventarse y empezaron a producir mascarillas en su casa-taller en Villa María del Triunfo. Efraín Alva, fundador de Qaya -emprendimiento que resultó ganador del concurso Reto Bio 2019 de Innovate Perú- explica a la Agencia Andina que su producto cumple con la norma técnica de mascarillas del Ministerio de Salud y es totalmente segura.

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“Nuestro objetivo es colaborar con la prevención del coronavirus, para ello antes de empezar con la fabricación de estas mascarillas hemos investigado. Revisamos los materiales que pide la norma del Minsa y nos aseguramos de cumplir con todos requisitos”, asegura Alva, gerente de desarrollo y producción de Qaya.
La piel de pescado que utilizan para las mascarillas es de perico, corvina, paiche o tilapia. Además, llevan un filtro lavable hecho con algodón orgánico y dos capas de notex de 80 gramos para una mejor protección.
“Estamos haciendo una nueva innovación, hemos conseguido una tela con microfibra de cobre, pues está comprobado que  tiene propiedades bactericidas. Hemos tenido conversaciones con el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN) y están interesados en este nuevo lote. Somos los primeros en el mundo en hacer este tipo de mascarilla”, cuenta orgulloso Efraín Alva.

¿Cómo es el proceso? 

Para empezar, compran a los fileteadores la piel de pescado, lo que antes era un desecho ahora sirve como materia prima para hacer estas mascarillas. Luego pasa por un proceso de curtido de manera natural, libre de cromo y productos químicos, dura aproximadamente un mes desde la recolección de la piel, para eso utilizan la tara.  Una de las bondades del cuero de pescado es su resistencia, de 3 a 9 veces más fuerte que el cuero común.
Finalmente pintan el cuero de pescado con insumos vegetales como maíz morado, achiote, cúrcuma o cochinilla. Todo es hecho a mano y en un día se pueden fabricar aproximadamente 30 mascarillas.  La mascarilla se desinfecta con alcohol y el filtro es removible y lavable. 
“Resiste hasta 15 lavadas y no pierde sus propiedades, todo depende del uso que se le de” explica el emprendedor.
Finalmente, Alva precisa que, por la venta de una mascarilla, se están donando dos mascarillas de tela reutilizables y víveres a las familias más necesitadas de Villa María del Triunfo.

 

 

Fuente: Agencia Andina.