Las clarinadas de alerta respecto a los asaltos y robos de casa ya han sido dadas desde hace tiempo

Hoy en día ya no es como antes, en que los asaltantes esperaban que la casa se quedara sola, o los dueños viajaran para irrumpir y alzar con todo lo que encontraban, ahora, a la hora que sea se las ingenian para ingresar a las viviendas de manera violenta prácticamente secuestrar a los habitantes del lugar y pasearse como Pedro en su casa, para encontrar el botín.

Los casos ya se han dado en varios distritos y provincias de la región. Pero ayer lo que sorprendió lamentablemente fue el crimen de una pareja de esposos en la serranía piurana. Según la policía, por las primeras investigaciones, y por la escena del crimen, se trataría de un robo. Si se confirma esta hipótesis, estaríamos ante un caso más con consecuencia mortal, lo cual ya debe ser suficiente para que la Policía, así como nuestras autoridades miembros del Comité Regional de Seguridad Ciudadana, asuman que no solo la pandemia puede golpearnos fuerte, sino también la inseguridad, generada por las bandas que hoy en día ya no tienen respeto o temor por nada.

Ya no les importa asaltar en el horario que sea, no les interesa si deben disparar y matar a alguien con tal de robar dinero o hasta un celular, y ahora, peor, no les tiembla la mano cuando se trata de apuntar a la cabeza de los niños, hijos de los dueños de casas para poder cumplir su objetivo. Necesitamos labor de inteligencia, el papel coercitivo o represivo no basta, necesitamos trabajar el preventivo y aquí la labor preponderante es la que realice Inteligencia para desactivar o desbaratar estas bandas.

Karina Miranda

Karina Miranda