El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha advertido este martes de que Siria se ha convertido en los últimos años en uno de los países «más peligrosos» del mundo para ser niño, y que cuenta con toda una generación que está «luchando por sobrevivir».

Así lo ha relatado la directora ejecutiva de dicha entidad, Catherine Russell, en la sexta Conferencia de Bruselas sobre Siria, donde, en su discurso, ha enumerado los principales retos a los que se enfrenta la población siria y, en concreto, el sector más joven de la ciudadanía de aquel país afectados también por las secuelas del conflicto en Ucrania.

Uno de los principales retos a los que se exponen, según Russell, es el desabastecimiento alimentario, pues casi un tercio de los menores en Siria padecen desnutrición crónica.

En un país donde «casi el 90 por ciento vive en la pobreza», más de 6.5 millones de niños tienen necesidad de asistencia urgente, una cifra que ha ido en aumento y ya se sitúa en su récord desde el inicio de la guerra en Siria, en marzo de 2011.
«Once años de conflicto y sanciones han tenido un impacto devastador en la economía de Siria, retrasando el desarrollo 25 años. La mayoría de los sistemas y servicios básicos de los que dependen los niños han sido recortados al máximo», ha lamentado Russell.

En este contexto, la población siria se ha enfrentado, al igual que la mayoría de la población mundial, con un alza en el precio de la cesta de la compra derivado del conflicto en Europa del Este. «Entre febrero y marzo, el precio de la cesta de la compra aumentó casi un 24 por ciento«, ha lamentado Russell.

Por otro lado, de vuelta al marco de la guerra siria, UNICEF ha denunciado que en los últimos once años se han registrado cerca de 600 instalaciones médicas destruidas, incluidos hospitales maternoinfantiles. Al mismo tiempo, cerca de 13.000 niños han muerto, si bien las cifras reales pueden ser «mucho mayores».

A las heridas físicas también hay que sumar las secuelas psicológicas que deja el conflicto en los menores. A lo largo de 2021, un tercio de los niños sirios mostraban signos de angustia psicológica, «unas heridas invisibles que pueden durar toda la vida», tal y como lamenta Russell.

Pero los niños que han logrado huir del conflicto no han vivido mejor suerte, pues según Russell, muchos de ellos «también han experimentado traumas». Más de 2,8 millones de niños sirios viven ahora en países de la zona y han visto como sus vidas se han plagado de «pérdidas, riesgos e incertidumbre».

Sin embargo, uno de los puntos a destacar en el marco de la guerra en Siria es el acceso a la educación, pues, «contra todo pronóstico», casi 4,5 millones de menores sirios tienen acceso a oportunidades de aprendizaje, algo que, según Russell, es «gracias a la generosa financiación de los donantes».

Finalmente, la funcionaria ha incidido en la necesidad de ponerle fin a la guerra en Siria dejando de lado las «soluciones militares», y ha exigido el fin de las violaciones a los derechos de los niños sirios, incluido el asesinato y las lesiones.

«Hasta que se alcance una solución sostenible, UNICEF y nuestros aliados seguirán haciendo todo lo posible para llegar a todos los niños, estén donde estén», ha zanjado Russell, quien ha apuntado que, a día de hoy, el organismo precisa de unos 295 millones de euros para responder a la emergencia humanitaria en Siria.


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