La Fiscalía Especializada en Delitos de Trata de Personas registra a mayo del presente año, 27 casos de este delito, lo que significa que cada mes, más de 5 personas, en su mayoría mujeres, niñas, adolescentes y jóvenes, son captadas para ser prostituidas y explotadas sexualmente.

Según la Policía entre el 2019 y el 2020, en Piura se registró 15 casos. Por su parte el Ministerio Público registró en esos mismos años, 62 casos, 53 fueron en el Distrito Fiscal de Piura y 9 en Sullana.

En el 2021, los casos registrados fueron 32. Mientras que, a mayo del 2022, ya hay 27 denuncias. Las cifras evidencian una tendencia al aumento de los casos.

Esta situación se agrava por el progresivo número de ciudadanos y ciudadanas venezolanas refugiados o migrantes que ingresan a nuestro país, convirtiéndose en una población vulnerable con alta probabilidad de ser captada por mafias de tratantes.

De acuerdo a las estadísticas de la Fiscalía Especializada en Delitos de Trata de Personas (FISTRAP) de Piura, las víctimas identificadas entre los años 2020 y 2021 son mayoritariamente mujeres adolescentes, y se han identificado sobre todo a mujeres adultas de nacionalidad venezolana y ecuatoriana para el ejercicio de la prostitución.

¿Somos Libres?

Ante esta situación, Promsex, en colaboración con Cies y Centro Ideas lanzan en Piura, la campaña “¿Somos Libres?”, con la finalidad de llamar la atención del Estado y de las autoridades regionales y locales, para la inmediata implementación de acciones orientadas a combatir este delito estipuladas en la política frente a la trata de personas y sus formas de explotación al 2030, publicada por el Ministerio del Interior en conjunto con la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La campaña “¿Somos Libres?” plantea la importancia de acciones como la implementación de un protocolo de reintegración social a sobrevivientes de trata de personas, el mismo que tiene el objetivo de brindar acompañamiento a víctimas de trata con la finalidad de facilitarles el acceso a servicio públicos disponibles para asegurar su reinserción en sus comunidades.

“Cuando una mujer cae víctima de estas redes, se encuentra con muchas dificultades para salir de ellas. Si eventualmente lo logra, los impactos en su salud mental, física y social son severos. Por ello, es necesario fortalecer el eje de reintegración como línea de trabajo orientada a asegurar un entorno seguro y libre de violencia para las sobrevivientes de la trata”, explicó Maria Querevalu del Centro Ideas – Piura.

Cabe mencionar que, ante esta problemática, es fundamental que el Estado intervenga para garantizar su rol como garante de derechos fundamentales y erradicar las economías que se basan en actividades ilícitas, que son utilizadas como fachada para la trata de personas con fines de explotación sexual.


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