Las autoridades con mandato de prisión en la región eluden durante varios meses el llamado de la justicia.

Es el caso del exalcalde de Sullana, Jaime Bardales, cuyo nombre sigue en el programa de recompensas por S/50.000 ante cualquiere información.

En su oportunidad, también lo estuvo el exalcalde de Pacaipampa, Juan Manuel García Carhuapoma y la exalcaldesa de Castilla, Violeta Ruesta.

Frente a esos casos, el presidente de la asociación civil Vigilia Ciudadana, Gerardo Cabrejo, planteó que esta situación no se repita con el ahora condenado y congresista Wilmar Elera.

“La Policía debe tener información sobre dónde se encuentra. Resulta inexplicable que no recurran a las herramientas y medios para ubicarlo. El señor tiene que ir a prisión”, sostuvo.

En este punto, llama la atención que se haya permitido que Elera no continúe con su servicio de Seguridad del Estado que cuentan todos los parlamentarios.

“Deben conocer a dónde se encontraría, pero no lo toman porque sería un amigo del gobierno. En repetidas oportunidades lo ha apoyado y lo acompañó en su viaje hacia Chile”, sostuvo Cabrejos.

Cabe indicar que el parlamentario no asistió a la votación del pleno por la tercera vicepresidencia.

Ese mismo día, el juez Ronald Cortéz le leyó la sentencia de seis años de prisión efectiva por el delito de colusión agravada.

Esto por su participación como supervisor de la obra de agua y desagüe en el distrito de Pacaipampa.

Ya lo buscan

En declaraciones a un medio nacional, el jefe de la Macro Región Policial de Piura, General PNP, Edward Espinoza, dijo que ya iniciaron la búsqueda.

“La Policía Judicial, que forma parte de la División de Investigación Criminal (Divincri), ya se apersonó a los posibles lugares donde estuviera el congresista, sin resultado hasta el momento”, declaró Espinoza.

En tanto, en Lima, el policía asignado a la seguridad personal del parlamentario acudió el jueves 11 a la oficina de Elera para preguntar la agenda del día.

Un asesor le dijo al agente de seguridad que ese día no iba a requerir los servicios de resguardo.

Desde ese momento, no se sabe nada de su paradero en Lima o Piura.


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